Mi vista se extravió
en el mes de Noviembre
pero alcancé a velar tus pies
hasta el extremo opuesto del mundo.
Esta ceguera mia no me impidió
verte del otro lado,
aquel que escondías
tras las sombra del pampero.
Y tus pasos me llevaron
hacia un lugar contrario,
ese corazón del revés
sin ritmo, inerte y vacío.
Con los dedos iba viendo
tus movimientos fingidos
esos que me ibas enviando
con las fotografías del frío.
Amañada queda la escena
de tu paso por esa tierra,
castillito de naipes cayendo
estéril, nimio y prolijo.
Y es que amor,
cuando menos luz encontré,
más claro me pareció todo.
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