Se abre la nostalgia
y derrama color en esta escala de grises.
Qué alegría de memoria llena,
que aún reclama vivencias
y que regala al presente
saber qué hicimos
con aquello que dijimos ser.
Cuánto poder en lo pequeño.
En el recuento final
de lo que verdaderamente importa.
Qué fortuna de vínculos,
aquellos que permanecen
o los que aún me habitan.
Y pienso en la suerte
de que mis hijos fantasmas,
sean guardianes de mi afecto.
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